Planeamiento de Bogotá, Parte II

Por: Sergio Mutis Caballero*

 

El Plan de Ordenamiento de Bogotá POT y sus actualizaciones, son extraordinarios instrumentos para el desarrollo. La administración distrital, liderada por la alcaldesa, Claudia López, y la secretaria de Planeación, María Mercedes Jaramillo, presentaron para estudio ante el Consejo Territorial de Planeación Distrital el nuevo POT para nuestra capital.

Así como la Alcaldesa sabe leer las necesidades de la ciudadanía, esperamos pueda transmitir que la coyuntura no está para aumentar cargas a nuevos proyectos inmobiliarios formales, pues ello podría hacerlos inviables o jalonar al alza el precio de la vivienda, sin haber espacio para absorber el encarecimiento por parte de los hogares, los que hoy también se encuentran afectados por la pandemia.

En el diseño del POT de Bogotá confluyen las visiones técnicas de largo plazo de nuestros planificadores en torno a construir una ciudad justa, sostenible, próspera y formal. Lo más importante es comprender su formidable alcance especialmente en esta encrucijada histórica. El POT es motor de reactivación económica y de equidad social, siempre y cuando nuestros líderes lo aprovechen para incentivar el desarrollo viable y sostenible. La norma urbanística es una oportunidad de creación de bienestar, de construcción colectiva de ciudad planificada y competitiva.

Nuestra capital es densa y requiere planteamientos para solucionar temas angustiosos de la ciudad informal en donde la inequidad y la pobreza campean. ¿Qué estímulos se planean otorgar para convertir estos territorios de penurias, que comprenden más de un tercio de nuestras 40.000 hectáreas urbanas, en zonas desarrolladas, licenciadas, en donde sea interesante que ocupantes del suelo y propietarios puedan ser unidos por inversionistas y desarrolladores de vivienda, para construir riqueza colectiva?

El proyecto de POT no está dando adecuada respuesta. Por el contrario, existen fundadas iniquidades porque se están proyectando altas cargas, en una coyuntura donde los empresarios están muy golpeados, con un sistema exitoso de preventas a precio fijo, pero asumiendo los sobre costos y, los potenciales compradores están disparados separando sobre planos, por contar con subsidios e incentivos. Los dueños del suelo para futuros desarrollos, con contadas excepciones, no son los constructores.

No se puede permitir entonces un freno al desarrollo o incluso un lamentable colapso de la ciudad por cuenta de un conjunto normativo desligado de la realidad y del álgido momento histórico que atravesamos. El palo no está para cucharas. La reactivación urbana, el redesarrollo, la renovación y revitalización urbana, con incentivos, son la fórmula.

Sabemos de la capacidad de escucha de nuestras lideresas y del respeto por oír las sugerencias del sinnúmero de interesados en el ejercicio de participación democrática. Más que la elaboración de una norma, el POT significa la definición del bienestar del mañana para millones de habitantes de nuestra ciudad región, siendo los ciudadanos el foco.

Con una excelente gerencia de ciudad con visión de largo plazo, un buen POT, y complementada entre otros aspectos con una buena articulación con el gobierno nacional, podemos soñar con una ciudad que ofrezca una muy buena calidad de vida y oportunidad para negocios, teniendo como uno de los referentes, a Tokio o Melbourne, en lo pertinente.

 

* Experto inmobiliario y académico.

Fundador de Grupo Valor y actual presidente de su junta directiva.